Cómo conseguir que todo el mundo se acuerde de una marca de la que no se acuerda nadie

Hay marcas que cuando salen de su mercado de origen se encuentran con un problema: su nombre, que en su país originario suena normal, es ininteligible para otros mercados. Ssangyong es un ejemplo perfecto de esto: una marca coreana, cuyo nombre, según el testimonio del propio anunciante, ni siquiera quienes poseen un coche suyo, son capaces de escribir bien.

Decidimos utilizar esa debilidad a nuestro favor, sacando pecho de ella, para recordarle a todo el mundo que no somos el primer ejemplo de algo que triunfa a pesar de su nombre. Creamos tres piezas de vídeo para el entorno digital en torno a tres nombres difíciles de escribir: Beethoven, Vichisoise y Lynchestein y a través de ellas, con una producción hecha con dos fotos de archivo, lanzamos una campaña en la que Ssangyong se convirtió en héroe a pesar de su nombre.