Eurocaja Rural es una entidad bancaria bastante peculiar y muy diferente al resto de bancos. Una caja que ha seguido abriendo oficinas allí donde el resto de los bancos las cerraban, en pueblos y barrios de las ciudades en los que los clientes de los bancos se veían totalmente abandonados.
Decidimos convertir esa fe ciega en la importancia de la atención personal en el eje estratégico de la comunicación de la entidad, convirtiendo en gimmick de nuestra campaña eso que estaban haciendo todos los demás bancos y que Eurocaja Rural no hacía: mandarte al cajero.
Personificamos los cajeros y los convertimos en personajes celosos por la atención que los empleados de Eurocaja Rural dedicaban a los clientes. Una campaña que cosechó un enorme éxito popular, aumentando la notoriedad y la consideración de marca.